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Los materos más amados y más molestos

A medida que nos vamos haciendo Locos x el Mate, aprendemos “esas reglas” del código matero: qué significa decir “gracias”, cómo cebar, la temperatura del agua para que haga “burbujitas” o qué debemos hacer si nos devuelven el mate cuando fuera de ronda.

Y en ese nuevo mundo descubrimos las costumbres extravagantes de algunas personas y otras actitudes que tienen al cebar o tomar; algunas que aprendemos a amar y otras que aprendemos a odiar. He aquí un pequeño recuento de aquellas cosas que odiamos y amamos sobre los materos:

Los materos más molestos

Uno del micrófono

Uno del micrófono

El del micrófono

Las primeras veces es “tierno” y hasta produce algunos chistes. Pero al pasar de los días y, con los nuevos días, las nuevas rondas materas, “el del micrófono” produce la exasperación no sólo del cebador sino que toda la ronda termina a los gritos de “por favor, pasa el mate ya de una buena vez”.

 

 

El Gourmet

El Gourmet

El Gourmet

Pasa seguido que, al comenzar la ronda salta la pregunta más difícil de todas: “¿dulce o amargo?”, y que comienze la batalla. En éstos momentos suele aflorar “el gourmet”, ese individuo que afirma que puede intercalar entre cebada y cebada un dulce con un amargo, haciendo que, al final, la yerba termine teniendo un gusto anfibio que no agrada ni a los materos amargos ni a los dulces.

 

 

El Jardinero en acción

El Jardinero en acción

El Jardinero

Parecido al gourmet, “el jardinero” siempre tiene a mano un manojo de hierbas (muchas veces de procedencia dudosa) que insiste debemos probar con nuestro mate. Mucha gente no tiene el valor de decirle “sólo quiero tomar un mate amargo en paz” y accede a las insistencias de “el jardinero”. Así terminan mucho mates, con una combinación de cáscara de naranja y cedrón, peperina y cedrón, y quién sabe qué invento más en un intento fallido de combinar lo que encuentre para “inventar” un nuevo sabor matero.

 

El Lobo Feroz

El Lobo Feroz

El lobo feroz

A todos nos molesta que se tape la bombilla, pero es en estos momentos donde, de la nada, aparece “el lobo feroz”, ese sujeto que soplará y soplará la bombilla hasta que (a sus ojos) se haya destapado. Lo que sí logra es un desparramo de yerba por toda la habitación y, como si fuera poco, la bombilla seguirá tapada. Éste es el peor de todos.

 

 

El Ingeniero

El Ingeniero

El ingeniero

Pero “el lobo feroz” tiene un rival digno de sus ocurrencias. Se trata de “el ingeniero”, ese sujero que ante el dilema del mate tapado comienza a “estudiar” la integridad extructural del mate y comenzará a darle golpecitos por debajo, por los costados, por donde se le haya puesto en la mente que el mate necesita “ese golpe de gracia” para mágicamente destaparse. Verlo en acción es un deleite para la comedia, aunque cuidado, a veces logra terminar el trabajo y destapar el mate.

 

 

Los materos más amados y queridos

Los materos sabemos que no hay mundo como el del mate. Los amantes del café y el té no tienen punto de comparación al momento en que el mate obra su magia y convierte a dos completos extraños en amigos entrañables en tan sólo minutos.

Y así como este tipo de historias suceden, también surgen personajes materos que populan el cono sur con los estereotipos más agradables que hayan existido. Son los materos más amados y queridos, aquellos con los que el mate no sería tan mate y gracias a los cuales cada día matero puede ser una nueva sorpresa y una nueva amistad ganada:

El Estudiante

El Estudiante

El estudiante

Desde tiempos memoriales la yerba mate se ha asociado con actividades como la lectura y la contemplación. Mucho de esto tiene que ver con el estudio, y es por ello que tomar mate es una de las actividades más acuñadas por los estudiantes universitarios.

Pero también sabemos que los estudiantes universitarios no siempre tienen grandes bolsillos ni grandes presupuestos, incluso en ocasiones pecan de holgazanes, y todo ello los hace depender de la bondad de El estudiante.

Llegan todos a clase y allí está él, con el termo y el mate de siempre, cebando los primeros mates del que será un largo día; pero que gracias a él y su bendita costumbre de traer el equipo de mate a cada día de la facultad, la clase será una fiesta con un desfile infinito de mates de aquí para allá. La universidad no sería la misma sin este dedicado matero que dispone de su equipo todos los días para que a cada uno le toque un par de ricos mates.

 

El Cebador

El Cebador

El cebador

Un truco que tiene el mate es que para cada uno hay que cebar. Un té podemos hacer una olla entera y olvidarnos de la cuestión de prepararlo; lo mismo el café. Pero el mate es especial, necesita el mismo cuidado cada vez que es pasado de mano en mano.

El problema es que muchas personas quieren el premio sin hacer el esfuerzo. Para suerte de todos ellos, existe El cebador, aquel individuo caritativo que se expondrá voluntariamente a la (para algunos) “tediosa” tarea de cebar. Él se ofrecerá para ser El cebador cada vez que tenga la oportunidad. Quizás porque “no le molesta”. Quizás porque ama ser el dispensador de aquella bebida que representa ese momento de encuentro entre amigos y compartir, simplemente compartir.

 

El Panadero

El Panadero

El panadero

El mate es rico, pero si está acompañado de unos buenos bizcochos es aún mejor. Y para éstas ocaciones llega con capa y espada El panadero, ese individuo que siempre recuerda traer algunos bizcochos o facturas para la mateada. Sin esta persona quizás nunca encontraríamos algo para masticar en el momento que más lo necesitamos: para acompañar unos mates.

 

 

El Kiosquero

El Kiosquero

El kiosquero

Similar a El panadero está El kiosquero. Porque por más que tengamos los bizcochos, si al momento de cambiar la yerba no tenemos, el problema es grave. Ante ese evento que puede determinar no sólo el final de la ronda matera, sino de la reunión en sí misma, sale este salvador entre salvadores. El kiosquero arremete con un tapper, una bolsita o un paquete pequeño de yerba y anuncia con brío: “me quedó un poco”. Gracias a él la reunión podrá continuar como si nada hubiese pasado.

 

 

El Dos Caras

El Dos Caras

El dos caras

Por último, pero no por ello menos importante, El dos caras. Un matero excepcional en su perfil caritativo, casi tanto como El cebador. Es el que analiza la reunión, la ronda y anuncia: “voy a hacer dos mates, uno amargo y otro dulce”, para que nadie se quede sin tomar, según preferencia. Es hermoso ver a este personaje cebando, alternando dos mates diferentes, en dos rondas diferentes y, en el medio, un paquete de azucar que carga copiosamente en uno de éstos mates cada vez que lo ceba. Gracias a su esfuerzo los demás podrán disfrutar mucho mejor la gran experiencia matera que es la ronda del mate.

 

Fuente: Club del Mate

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